Robofilia
Sexo y Robots. No es de extrañar que ambas cosas se toquen en algún punto y den lugar a nuevas actividades y experiencias. Se está hablando mucho de eso, y la comercialización de robots como esclavos sexuales no es algo nuevo. Ahora, una nueva gama de muñecas comienza a ocupar el mercado: se trata de robots que pueden besar, gemir, mantener una conversación coherente (no inteligente) luego del acto sexual. Bueno, a muchos les sonará conocido ya...

Los robots se hacen populares poco a poco, y el sexo siempre lo fue. Más allá de las implicaciones morales y filosóficas, es inevitable que el que antes lo fue de las muñecas inflables y ahora de las RealDolls, luego sea público de robots sexuales. Eso sin tener en cuenta el fetiche que implica la tecnología para muchos.
El problema surgirá cuando los robots, en un futuro no tan lejano, sean tan avanzados, tengan sistemas de inteligencia artificial tan convincentes como para que tengan derechos y leyes que los protejan. Dicho así, un poco fuera de contexto, parece una exageración. La realidad es que la tecnología avanza a saltos desproporcionados y la ética no se queda atrás. Ray Kurzweil se ha ocupado de ambas de manera impecable, convirtiéndose en un icono académico de la fusión hombre-máquina. Cualquiera que haya leído su libro "La era de las máquinas espirituales" quedará convencido de que no es una locura que los robots reclamen sus propios derechos, como explica la BBC.¿Y cuando los estos robots vengan preparados para procrear? ¿Me estoy adelantando demasiado? ¿Suena imposible? No lo creo. Imagino un robot que integre sistemas de fertilización in vitro, charlas superficiales y recetas de cocina. Éstos serán los modelos primitivos, luego vendrán otros más avanzados que sepan hacer el nudo de una corbata. Hablo en este caso de robots "femeninos" porque ése es el lugar que el mercado actual ofrece, sin embargo, nada impide crear super-machos que integren todos los beneficios de un consolador incansable (ya existen los primeros modelos también). A mi me parece una buena alternativa a la prostitución.
El sexo, que es nuestra arma primordial para defendernos del mundo, podría ser la articulación definitiva entre el Hombre y la Máquina, esta vez con mayúsculas. Ya no hablamos de puras máquinas, en el sentido normal de engranajes y transistores, si no de complejas estructuras artificiales que incluyen secuencias de ADN, redes neuronales similares a las nuestras y, quizá, una forma de vida propia.
He leído, desparramados por la Red, toda clase de opiniones al respecto. Muy pocos parecen comprender la realidad inminente de estas hasta-ahora-fantasías. Antes dije que no quería tratar sobre sus consecuencias morales, pero, en algún punto será inevitable. O bien deberemos cerrar los ojos ante nuestra creación y disparar sin remordimientos.Ahora, situándonos en el tiempo que nos corresponde, en este video veremos a la Actroid-DER2, "una robot" preparada para actuar complejas escenas -que pronto podrían ser fantasías sexuales-, aunque aún sin una inteligencia envidiable y lejos de poder reclamar algún derecho, ni siquiera nuevas baterías (no comparar con la mujer de carne y hueso, que no suele ser tan buena actriz ;-D)



1 comentario:
jaja que bueno, no me gustan los robot para ...
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